Más raro es que estoy acá, pero no estoy pasando por ninguna situación de tristeza, enojo, o ansiedad.
Por primera vez en mucho tiempo, escribo esto en un estado de paz (bueno, paz entre comillas, no es fácil mantener eso), de confianza, tranquilidad.
No puedo creer cuántas cosas pasaron en menos de una semana. Situaciones en las cuales jamás creí que me encontraría. Sentimientos totalmente extraños, conflictivos, confusos... Pero a la vez lindos.
Es lindo saber que una persona puede pasar de ser de una manera en tu imaginación, a alguien totalmente diferente cuando la conoces personalmente. Y más lindo aún es poder ver las cosas en común, y pasar buenos momentos.
Creo que si la Mayra de 176/17 años me viese ahora, estaría aterrorizada y alegre a la vez. Creo que es la primera vez que siento que soy quién quiero ser. Por primera vez no tengo que demostrarle a nadie quién soy.
Aunque es verdad que sigo teniendo miedos; y si bien son diferentes a los que tenía cuando era adolescente, porque se fueron transformando, no quiere decir que esos pensamientos y preocupaciones no me saquen horas de sueño y me paralicen un poco con las decisiones que quiero tomar.
Cómo quisiera ser como esas personas a las cuales no les importa lo que dicen los demás. Que son libres de tomar sus propias decisiones. Que no les influye lo que les dice su familia.
Si, sobre eso... soy una tonta. Debería dejar de importarme lo que me diga mi familia. Si ellos nunca van a entender lo que yo siento. Pero a la vez no es tan fácil. De solo solo pensar en las cosas que podrían llegar a decirme, me desanima totalmente a hablar con ellos.
Supongo que es por eso también que no puedo contarles nada, y necesito mentirles todo el tiempo. Si tan solo tuviera un poco más de actitud, o no fuera tan sensible, podría enfrentarlos de otra manera.
¿Qué clase de persona con 25 años no puede tomar sus propias decisiones? ¿Cómo es que dejo que las cosas que me dicen me afecten tanto? ¿Cómo hago para cambiar todo esto a lo que me acostumbraron?