"Y ahí, en el momento en el que menos queríamos encontrar a alguien que tuviera escrito en la frente la palabra destino, nos encontramos. Torpes como no recordábamos ser nos fuimos dando pequeñas chispas de nosotros, fuimos buscando los rincones débiles y fuertes que nos iban uniendo, abrimos ventanas con miedo a abrir esa maldita puerta.
Y un día, finalmente, la abrimos. Entraste, temblando, y muy pronto dejamos de tener miedo porque sentimos el calor del otro, todo el calor de esas luces que no íbamos a prender por miedo a vernos tan aterrados el uno del otro.
Por miedo a darnos cuenta de que estábamos por cambiarnos para siempre, porque siempre pensamos saber a dónde pertenecíamos y, finalmente, estábamos dejando de pertenecer a todo nuestro pasado."
No hay comentarios:
Publicar un comentario